Tercer Milenio en la Cultura

Es una publicación de la "Asocación Tercer Milenio en la Cultura"

Una mirada a la cultura desde las perspectivas de este milenio

 

Cuentos

5 de Octubre de 1975

 

por Fidel Martinez

 

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Pensé mucho antes de escribir un comentario, sobre el acontecimiento, tan doloroso para los argentinos.
Es bueno que las generaciones más jóvenes, sepan lo que paso en el país en ese tiempo.
Quien escribe. Ex soldado clase 54, cumplía con el servicio militar obligatorio, en el Regimiento de Infantería 5 de la Ciudad de Paso de los Libres Corrientes. El día domingo 5 de octubre de 1975. Me tocaba guardia al igual que mis compañeros, la efectuábamos, en el Barrio de oficiales, lugar donde prestábamos servicios como operarios y soldados a la vez, de varios oficios, en mi caso como electricista.
A las siete de la mañana se realizaba el cambio de escolta, con los que trabajábamos allí, estábamos a la expectativa de quien sería el que nos tocaría como jefe de guardia...Oh… Por suerte viene un “milico” bueno dijimos, ya que estaría un sub oficial perteneciente a la banda de música, estos suelen ser macanudos, a diferencia de un Sub oficial de infantería o comando, que tienen un trato con el soldado mucho más estrictos, es netamente militar, en cambio los de algún oficio, el trato es mas de camaradería, por supuesto siempre respetando su jerarquía.
Nos entregan el armamento y nos asignan a cada uno el puesto a cubrir. Siempre con la recomendación pertinente. De que “Estamos en guerra, con un enemigo invisible, que podía ser en algún caso cualquiera, hasta un propio compañero.”
En mi caso personal como evangélico, me sería imposible presionar el gatillo de mi arma hacia otra persona, menos a otro argentino, un hermano nuestro…Pero lamentablemente estábamos en guerra, es la realidad que vivía el país en ese entonces.
Estaba muy de moda una canción, creo que es española, cuya melodía lo silbábamos y cantábamos la mayoría de los soldados, “El toro enamorado de la luna” en la lejanía de nuestros seres queridos y mirando ese astro, pensando en ellos, que alguien de los que amamos, tal vez en ese minuto estarían mirando la luna. Quizás nuestra madre, la lejana novia, o algunos de nuestros hermanitos pequeños que quedaron en casa …
Así transcurría la jornada, desde mi puesto miraba el puente internacional, los camiones que de pasar por la Aduana, salían rumbo tal vez a Buenos Aires, o los que volvían quien sabe de dónde, se podía divisar la cantidad de vehículos Brasileños que iban y venían, a comprar a la Ciudad, ya que en ese entonces, el cambio les favorecía a ellos. Un incesante movimiento de camiones y autos por la ruta, pensaba podían ser los Brasileros nuestros enemigos? No si algunas veces que estábamos trabajando en la vereda de la calle de acceso o egreso de la ciudad ellos se detenían al regresar de haber realizado sus compras y nos obsequiaban con alguna golosina.
Llega la hora del almuerzo, y el relevo de los puestos al medio día, en octubre comienza los calores, unas nubes negras que amenaza lluvias y tormenta, se asoma desde el sur. Un calor húmedo donde la transpiración hace que la ropa se nos pegue a la piel, y las moscas que no nos dejaban dormir.

En el momento los que están de descanso, juegan al , otros simplemente piensan a lo lejos, otros cantan la canción del “toro enamorado de la luna”, algunos escuchando radio que un soldado compartía con sus compañeros, nuestro lugar de pausa era a la sombra de un frondoso ombú, que estaba en el patio del puesto del jefe de guardia.
Esa tarde teníamos un extraño presagio ¿Qué pasara será vamos a ser atacado por los subversivos, sucedería algo desagradable? Sumado al estado del tiempo, acrecentaba un mal presentimiento.
A nosotros ya nos era muy familiar dormir vestidos, abrazados al armamento, con los cargadores y el casco de acero puesto.
El jefe de la defensa, ya un hombre mayor próximo a retirarse, luego de almorzar se recostó un rato en la silla del puesto, poniendo los pies sobre otra para darse una pequeña siesta, con su radio “Spika” encendida, para escuchar tal vez música que le haga compañía o alguna noticia, ya que por ese entonces, no se tenías muchas opciones de sintonizar otras emisoras AM. Se realizan los nuevos los relevos de la guardia, cuando se escucha por la radio, que tenía un soldado, lo que todavía no se confirma muy bien , las noticias en ese entonces eran más lentas la transmitían a las emisoras por Teletipo, o vía telefónica.
De un ataque subversivo el Regimiento 29 de Formosa, decía el locutor, sin confirmar, que hay varios muertos tanto soldados como sub oficiales y también subversivos. Quedamos todos muy atentos el jefe con su pequeña radio que tenía menos potencia que la del soldado se pusieron juntos al receptor, los que no estaban en su puestos de defensa, se decía que secuestraron un avión. El próximo objetivo. ¿No sería Paso de los Libres? Ya que el aeropuerto no estaba muy lejos de donde nosotros estábamos. Alerta total. Pie de guerra. La distancia entre la ruta tan transitada entre mi puesto, exista un pequeño bañado con cardos ¿No podían venir cuerpo a tierra y atacar el lugar donde yo cubría? Tantas cosas se cruzaban por la mente de un soldado.
Pasan las horas, mientras un compañero recorría los puestos llevando información de lo que se escuchaba, son esos colimbas que no tenían nada que hacer, no estaban de guardia, tampoco tenían ni dónde ir para tomar franco, ni plata para visitar a sus familiares, la mayoría estábamos lejos de nuestros hogares, entonces hacía las veces de “chasque”. La noticia se va clarificando más, en el ataque son varios, soldados los que perdieron la vida, un sub oficial, y el oficial de guardia, un muchacho que tendría la misma edad que cualquier de nosotros. En ese punto teníamos varios compañeros Formoseños, que compartíamos la estadía y con el correr del tiempo fue acrecentándose nuestra amistad.
Nos enteramos de que hubo un soldado entregador, que mando a la muerte a sus camaradas. ¿Cómo alguien del grupo, que teníamos los mismos sueños, de salir de baja volver a nuestros hogares, continuar con nuestro trabajo, otros con sus estudios, formar una familia? Inconcebible que un colega haga esto….Pero así fue, mandar a la muerte a sus propios compañeros.
De este episodio han pasado muchos años. 1975/ 2014. Es bueno aclarar que fue en un gobierno democrático, ya que la dictadura comenzó el 24 marzo de 1976. .
Dice una publicación de ese entonces
“El Ejército Argentino debió lamentar la muerte del subteniente Ricardo Massaferro, El Sargento Víctor Sanabria y Los Conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba y Hermindo Luna. Todos ellos cayeron defendiendo a su bandera hasta perder la vida, como habían jurado.
HERMINDO tenía 20 años y era hijo único. Había entrado al Servicio Militar sin saber leer ni escribir, porque este tape gaucho sólo sabía del monte y de hachar quebracho al sol con 40 grados de calor. Sus superiores lo consideraban un “sobresaliente soldado”. Todos recordaban con una sonrisa esas dos veces que se había quedado dormido en el toque de diana y comenzó su día en una pileta.
Los padres del Soldado Hermindo Luna (El Negro) Fueron a retirar el cuerpo, de luto y descalzos, porque era gente muy pobre de un paraje del interior de Formosa. No tenían nada, excepto su único hijo, y se lo dieron a la Patria con el corazón desgarrado por el dolor pero con dignidad”.
Hoy pienso en todos ellos quizás tendrían una familia, ya serian abuelos… como yo.Mi enorme respeto aquellos que dieron la vida por la patria y libertad. ¡¡¡¡Soldados Argentinos Héroes de la Patria!!!!


 

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Comentarios:

Comentario de: Carlota Macchiavelli

Mensaje: Muy buena narración de un hecho que muchos han olvidado.

 

Domingo 16 de Diciembre de 2018

 

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